Estuve pensando mucho en esto últimamente… ¿Qué significa? ¿Influye en mi vida cotidiana? Dios es amigo mío y es infinitamente grande también. Y uno aún así, sabiendo esto, muchas veces se deja distraer por objetivos temporales y preocupaciones pasajeras e intrascendentes.
Dios está siempre ocupado.
Dar la vida por sus amigos....
Amigo de sus amigos… Jesús, que tiene hambre. Jesús, que tiene sed. Jesús, que se cansa. Jesús, que llora. Jesús, que sabe ser amigo de sus amigos…
Invéntate unas oraciones cortas para decirlas con el pensamiento. Crecerá en ti la confianza en el Señor, la perfección en tu labor, la preocupación santa por el prójimo y la alegría en tu vida de hijo de Dios.
Describo la vida interior de cristianos corrientes, que habitualmente se encuentran en plena calle, al aire libre; y que, en la calle, en el trabajo, en la familia y en los ratos de diversión están pendientes de Jesús todo el día.
Estando plenamente metido en su trabajo ordinario, entre los demás hombres, sus iguales, atareado, ocupado, en tensión, el cristiano ha de estar al mismo tiempo metido totalmente en Dios, porque es hijo de Dios.
Dios es una persona.
Dios existe, es tangible. Está cerca. Es de hoy, del presente, no existe en el pasado ni en el futuro. Nosotros somos quienes vivimos en el tiempo. Y como persona, es un ser humano. Sufre y siente la humanidad, los conflictos, las pasiones, el entusiasmo. Conoce la incertidumbre y la confianza. Es una mezcla perfecta de todo eso, como nosotros.
Dios cuenta conmigo, yo Salva.
¡Eh! Que la felicidad a la que estás llamado no se compagina con esa marcha tristona, mustia, aburrida que llevas. ¡Reacciona, reaccionemos! ¡Contamos con la fuerza de Dios!
Es imposible caer más abajo de la mano de Dios.
No quiero dejar que el pecado y el dolor me alejen de Dios. Es una idea muy irracional. Siendo Dios una persona, entiende mi dolor y mi agotamiento pero siempre viene a buscarme. Es personal su llamado y su compañía. El está muy atento a mí. Siempre está solamente atento a lo que me pasa a mi, lo que siento, esta viéndome escribir esto ahora mismo. Está inspirandome a escribir esto, porque somos amigos.
La caída es solo eso, una caída.
Cuando caigamos nos levantaremos y repetiremos en presencia de Dios: Ahora comienzo. Pero siempre con música distinta: – Lo decimos con colores. – Lo decimos en verso. – Lo decimos en prosa. – Lo decimos cantando. – Musitando y a voces. ¡Ahora comienzo!
Dios sintió tristeza, pero hasta ahí nomás.
La consecuencia lógica siguiente de la tristeza es la sonrisa de quién se sabe “nada” y entiende que Dios es el todo que lo abraza, cubre y sostiene siempre. La tristeza es peor que el pecado. Es la consecuencia de ser una persona irracional y poco simple. La simpleza da alegría. Suena muy crudo, pero si uno deja que la semilla caiga y se comporta como tierra fértil empieza a tener sentido. Me doy cuenta que estar triste es tan tonto como preocuparse. Y por eso el diablo se esfuerza tanto en llevarnos a las lágrimas. No digo que cuando uno tiene un dolor profundo del alma por quiebres de la vida no deba llorar. Reprimir las lágrimas es igual de tonto. No quiero decir eso, hablo de un espectro, de un equilibrio.
Ese desaliento, ¿por qué? ¿Por tus miserias? ¿Por tus derrotas, a veces continuas? ¿Por un bache grande, grande, que no esperabas? Sé sencillo. Abre el corazón. Mira que todavía nada se ha perdido. Aún puedes seguir adelante, y con más amor, con más cariño, con más fortaleza. Refúgiate en la filiación divina: Dios es tu Padre amantísimo.
Dios cuenta con nuestras quejas, murmuraciones, inquietudes y desazones; pero, ¡hombre!, también cuenta con nuestra fidelidad. Él pone la fortaleza y nosotros, el esfuerzo en el caminar. Su ayuda es patente.
Dios es mi gran Papá.
Un poquito de vida
Nuestro Dios no renuncia a su paternidad por los hombres y mujeres de esta tierra. Mientras nos quede un poquito de vida, podemos decir: ¡Perdóname, Padre!
Dios es un amigo muy intenso.
Que no para de buscarte. Los cansancios y los desalientos hay que tragarlos. Las fisuras se recomponen. Las dificultades se resuelven o se saltan. Es así como el amor se enrecia, la entrega madura, el apostolado fructifica, la juventud de alma permanece.
Te hablo, por si alguna vez sientes que tu corazón vacila en la fe de Cristo. Entonces te pido –te pide Dios– fidelidad en tu empeño, dominar la soberbia, sujetar la imaginación, no permitirte la ligereza de irte lejos, no desertar.
Una conversación con Dios.
- ¿Cómo te llamas?
- Teresa de Jesús… ¿y Tú?
- Jesús… ¡De Teresa!
Una conversación cortita que tuvo Santa Teresa con Dios.
Dios es infinitamente grande e infinitamente pequeño.
Ambas cosas al mismo tiempo y en el mismo lugar y de igual manera. Es fascinante, pero hay que saber verlo, creo que es cuestión de ser un poco poético también.
A mi me gustan cosas inservibles. Me doy cuenta que mis intereses parecen ser menos útiles o eficientes que los de los otros. No considero que eso sea malo, pero me genera cierta repulsión. Todo eso me hace sufrir y rumiar mucho y cuestionarme lo que hago a cada rato. Y en cierta forma está bien. Pero hoy noté que Dios también está atento a esas cosas. Si a mi me divierte y relaja el alma jugar con Legos como un changuito, a Dios le parece santo y eso me lleva a la santidad. Porque todo lo que mueve mi corazón, sea grande o pequeño, sea doloroso o entusiasmante, es una semilla puesta por Dios. No hay que dejarla ahí sin nada de atención.
🌳 Dejar que a los otros les vaya bien y alegrarse con ellos.