helecho

Las cosas del mundo son intrascendentes. Vengo pensando en lo rápido que se pasa todo y en el toque de “fragilidad” que tiene todo lo que hacemos. Al fin y al cabo hasta la mayor dificultad se supera. Hasta la montaña más gigante termina quedando atrás. Eso habla bien de la Misericordia y Paciencia de Dios. Y me deja pensando en la vocación a lo Inmenso que nos dejó Dios a cada uno. Me sorprende mucho eso… Ver como me preocupan cosas que finalmente no son nada. Realmente nada. No son ni una ínfima porción de lo que es nuestra vida.

Otra charla con el principito.

—Únicamente los niños saben lo que buscan —dijo el principito. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más importante para ellos y si se la quitan, lloran… —¡Qué suerte tienen! —dijo el guardavía.