yuyo

Los que tienen la sabiduría que viene de Dios son puros, ante todo. Además, son amantes de la paz, comprensivos, dóciles, están llenos de misericordia y buenos frutos, son imparciales y sinceros. Los pacíficos siembran la paz y cosechan frutos de justicia.

Todas las noches me acuesto cansado. Todas las noches doy gracias a Dios por el trabajo que realizo. Todas las noches pienso esperanzado en mi futuro. Algunas noches, lloro de alegría porque, a pesar de los pesares, mi vida, esta vida, me proyecta grandes alegrías interiores

Para mi lo más importante es recuperar la libertad que perdí

El Señor espera nuestra respuesta, nuestras resoluciones firmes y generosas. «Pídele al Señor que te ayude (…) a gastarte en su servicio sin espectáculo, silenciosamente, como se consume la lamparilla que parpadea junto al Tabernáculo»

¿Soldado que huye? ¡Sirve para otra batalla!

“Huid, como de la peste, de la negligencia y de las soluciones facilonas. Sed indulgentes para con los demás y severos con vosotros mismos”

La belleza y la "invisibilidad"

Cuando yo era niño vivía en una casa antigua en la que, según la leyenda, había un tesoro escondido. Sin duda que nadie supo jamás descubrirlo y quizás nadie lo buscó, pero parecía toda encantada por ese tesoro. Mi casa ocultaba un secreto en el fondo de su corazón… —Sí —le dije al principito— ya se trate de la casa, de las estrellas o del desierto, lo que les embellece es invisible. —Me gusta —dijo el principito— que estés de acuerdo con mi zorro…

¡Es hoy el tiempo, el momento!

Regresan los pródigos, vuelven los desleales, retornan los descaminados, se arrepienten las mujeres de sus horas públicas, se levantan los tibios y perezosos, se enderezan los mediocres. Hasta los hipócritas desandan los sucios caminos. ¿Será posible que sea yo el pobre miserable que no se atreve a desatar las cadenas que me aferran a la podredumbre?

Ser rebeldes

En estos momentos de violencia, de sexualidad brutal, salvaje, hemos de ser rebeldes. Tú y yo somos rebeldes: no nos da la gana dejarnos llevar por la corriente, y ser unas bestias.

si algún día, viajando por África cruzan el desierto. Si por casualidad pasan por allí, no se apresuren, se los ruego, y deténganse un poco, precisamente bajo la estrella.

Es como el agua. La que me diste a beber, gracias a la roldana y la cuerda, era como una música ¿te acuerdas? ¡Qué buena era!

Vivir para la muerte.

Quiero vivir para que cuando muera, alguien pueda decir esto de mi: Puedo testimoniar el heroísmo con el que se ha empeñado, hasta el último aliento, por crecer en las virtudes, por arder sin residuos, por no ofrecer la mínima resistencia a la gracia, esperándolo todo de la mano amorosa de Dios

La vocación eterna del hombre.

Como se vive la vocación… me lleva a otros. No hay vocaciones para vivirlas en solitario. La vocación no termina en uno mismo, finaliza en el alma del vecino.

El hombre es inmenso también....

¿Dónde están los horizontes inmensos? No es en el pecado ni en las responsabilidades cotidianas donde encontramos la diferencia que tenemos con los animales. Sino en las estrellas. Dios nos hizo para las estrellas (horizontes inmensos)

El horizonte inmenso.

¿Dónde buscar el sentido? El brillo de las estrellas me produce, aunque no sepa cómo ni por qué, una sensación de paz y seguridad infinitas. Creo que es allí, en las vastas y eternas leyes de la materia, y no en las preocupaciones, en los pecados y en los problemas cotidianos de los hombres, donde lo que en nosotros pueda haber de superior al animal debe buscar el sosiego y la esperanza.

🌳 Sobre el paso del tiempo…