Hoy leí por segunda vez esta publicación de Daniel.

Es verdad que muchas veces ser productivo pareciera ser que es no dejarse influenciar por las circunstancias. Como que la productividad es igual a la perseverancia ante todo. No creo que sea así. Perseverar en nuestros propósitos es bueno y sano. Nos hace bien.

Pero nunca habia pensado en la productividad como una virtud tan humana y adaptable. Si las estaciones cambian, que cambien nuestras rutinas, nuestras comidas, nuestros propósitos, nuestra forma de encarar las circunstancias que no cambiaron. Me pareció genial verlo así. Asi que, como Daniel, yo también quise hacer una breve descripción de como me gustaría adaptarme a las estaciones.

  • Verano: Valorar el tiempo de descanso. Compartir mucho con la gente. Priorizar el deporte, la jardinería, la misa y el tiempo sin celular. Enfocarse en las cosas de la casa. Iniciar proyectos nuevos.
  • Primavera: Valorar el tiempo con amigos, que es menos en esta época. Enfocarse más en el apostolado y volver un poco al estudio. Ejercicio más ocasional.
  • Otoño: Moverse más lentamente y tenerse más paciencia. Disfrutar del fresquito. Salir de caminata y hacer más ejercicio. Enfocarse un poco menos en el estudio. Tener charlas lentas. Reorganizar un poco la rutina, replantearse las prioridades y re-equilibrarse.
  • Invierno: Es más reflexivo. Volver al deporte y al ejercicio, pero más casero. No iniciar proyectos nuevos sino perseverar. Volver a los buenos libros y la música.

Me gusta como se ve esta lista por ahora. Es bueno considerar estos cambios que nos acompañan en la vida. Ultimamente venía pensando mucho en que me molestan mis circunstancias (estudio excesivo, cursado excesivo, muchos sacrificios solamente por la facultad sin parecer obtener algo a cambio). Voy a intentar implementar todo esto que venimos hablando. No son las circunstancias las que tienen que cambiar, soy yo el que tiene que adaptarse.

Acá en Tucumán, las estaciones climáticas no varían tanto como en otros lugares. Pero si varía mucho mi energía e inspiración. Cambian mucho los tiempos, y las prioridades. Me siento frustrado ahora porque no consigo seguir con mi rutina del verano. Pero ya no estoy en verano. Es momento de re-plantearse la manera de encarar la facultad, el deporte, los sacramentos, el tiempo con amigos y las responsabilidades de la casa. Ya tendré tiempo de “perseverar” cuando llegue el invierno. Voy a aprovechar este sol y estos días para pensar en esto y reorganizar mi rutina.