Estoy frustrado. No por algo específico sino en general. Solía tener clarísimo que es lo que quiero para mi vida, pero este año todo parece tambalearse un poco. En parte se que tener 20 años no es tener 18 y por eso también es lógico sentirse medio perdido.

Me encanta la geología pero me parece frustrante tener que estudiarla solo para aprobar. Estudio muchísimo y cuento más fracasos que éxitos. Se que también es culpa de mi baja autoestima y mi soreexigencia. Todo tengo que verlo rápidamente, bajo presión, corriendo contra el tiempo. Me molesta tener que sacrificar tantas cosas por el estudio. Se que es bueno y que el Salvador del futuro me lo va a agradecer, pero últimamente siento que la vida me pasa por delante. Que los días se fueron volviendo más “borrosos”. Poco memorables.

Me desanima ver que tanta gente sabe manejar a la perfección el equilibrio Facultad — Vida y yo en cambio parezco aplastado de rendidas y cosas para hacer. Afecta mucho mi autoestima este sentirse “inútil”. Para colmo, no es que soy un alumno estrella. Me va bien, pero lo gasté todo por esto.

Extraño tocar la guitarra, extraño ver seguido a mis amigos y a mi novia. Extraño ir a Tafí y pasar tiempo con mi familia, extraño poder participar activamente en la Iglesia. Extraño tener una rutina sana: deporte, caminatas, ejercicio, sacramentos muy seguido, lectura, tiempo afuera LEJOS de la computadora.

Se que al final este nudo que estoy viviendo Dios me lo va a mostrar con claridad. Todo tiene un propósito. Esta es mi crucesita y me toca ser el Cireneo que se queja de tener que cargarla. Por algo será, no importa si no entiendo este lío de sentimientos. Hoy voy a permitirme vivir lentamente el presente, sin tener en claro muchas cosas que siento y que me pasan.

Ayer fue sábado y Dios me regaló mucha alegría y calma. Realmente pude sentir Su Paz. Hoy no la siento como ayer, pero no pasa nada. Elijo reposar estas ideas en María que me cuida.

Quiero vivir de la mano de Jesús esta etapa. Si parece que la “Vida piola llena de experiencias, caminatas, viajes, juventud y diversión” parece que se me va de las manos, al menos me quedo tranquilo sabiendo que la vida que me toca es la que Dios quiere que viva. Y sé que esta cruz es pequeña, y que la grandota ya la carga Cristo por mí.