yuyo Ese desaliento, ¿por qué? ¿Por tus miserias? ¿Por tus derrotas, a veces continuas? ¿Por un bache grande, grande, que no esperabas? Sé sencillo. Abre el corazón. Mira que todavía nada se ha perdido. Aún puedes seguir adelante, y con más amor, con más cariño, con más fortaleza. Refúgiate en la filiación divina: Dios es tu Padre amantísimo.

Dios cuenta con nuestras quejas, murmuraciones, inquietudes y desazones; pero, ¡hombre!, también cuenta con nuestra fidelidad. Él pone la fortaleza y nosotros, el esfuerzo en el caminar. Su ayuda es patente. 🪵 No hay que desanimarse