helecho Los cansancios y los desalientos hay que tragarlos. Las fisuras se recomponen. Las dificultades se resuelven o se saltan. Es así como el amor se enrecia, la entrega madura, el apostolado fructifica, la juventud de alma permanece.

Te hablo, por si alguna vez sientes que tu corazón vacila en la fe de Cristo. Entonces te pido –te pide Dios– fidelidad en tu empeño, dominar la soberbia, sujetar la imaginación, no permitirte la ligereza de irte lejos, no desertar