arbolito
¿Como santifico mi vida corriente? La esencia de la vocación cristiana consiste en santificar la vida corriente.

Note

“En música, no hay géneros menores, sino músicos pequeños”

-Tchaikowsky

Esa nota parece que no tiene absolutamente nada que ver, pero estuve pensando varias cosas que sustentan la nota. Estuve consumiendo contenido acerca de tener conciencia de objetivos diarios trascendentes y entusiasmantes. O el prestarle atención a nuestra realidad humana, para saber descansar.

Dios me habla por las cosas que me gustan y las que no. Identificar todo eso me ayuda a poder “figurar” mejor la presencia de Dios en mi vida. Es una manera práctica que encontré de rezar y ponerme en presencia del Señor. El disfrutar de lo bello nos ayuda a cerrar esa imagen divina. Y hay varias cosas bellas: disfrutar de una comida, un paseo, el viento, el sol, un beso, una charla y la música. Sobre estas dos quiero detenerme un momento.

¿Dónde ves a Dios? ¿Dónde se ve el Cielo?

Mientras son jóvenes, siempre les encontramos saliéndose por la tangente. Incluso si nos las arreglamos para mantenerles ignorantes de la religión explícita, los imprevisibles vientos de la fantasía, la música y la poesía —el mero rostro de una muchacha, el canto de un pájaro o la visión de un horizonte—, siempre están volando por los aires toda nuestra estructura.

Conversar es mucho más interesante de lo que parece.

Conversar de manera fructífera con alguien te hace crecer un montón. Y detenerse un momento a disfrutar de una buena charla es muy sano y humano. Descubrí que charlar es muy diferente a como solemos comunicarnos tan cotidianamente por medio de las redes sociales o Whatsapp. Charlar por whatsapp implica cierto apuro y cierta “jerarquía” en los temas que se tratan. Digo esto porque un mensaje que alguien considere importante queda lenta y progresivamente perdido en el tiempo porque surgen mensajes nuevos y la plataforma hace cada vez más inaccesible volver a los mensajes de antes.

La cabeza humana no funciona así. Nosotros aprendemos cosas cuando unimos un concepto nuevo a una serie de nodos abiertos de conceptos previos. Y así también funcionan las conversaciones profundas Es como entrar con una persona a una sala con una mesa central en el medio, en dicha mesa cada participante de la conversación, a medida que ésta avanza, va depositando sus propias ideas que hacen las veces de nodos abiertos. Conversar es intercambiar nodos y unirlos particularmente cada uno. Así ambos crecen. Con éste dibujo traté de mostrar un poco eso. Los puntos que se ven como “tranquilos” son las ideas estables, las que tienen mucho tiempo y muchas conexiones. Esos son los conceptos previos, que varios tienen conexiones “disponibles”. Eso pasa cuando uno entiende algo pero no del todo (es decir, siempre, porque siempre estamos reaprendiendo todo). Eso me parece muy apasionante. El saber que para poder aprender algo, antes tengo que abrazar los conceptos previos que tengo sobre eso. Así, cuando introduzca estos puntos nuevos e inestables a la red, estos elementos nuevos a la mesa que es nuestra conversación, voy a poder conectarlos con algún nodo disponible y llegar al tan satisfactorio: “Aaaaah, es por eso que tal cosa pasa por tal otra…

Dándose Descansos Humanos.

Otra forma de vivir apasionadamente la rutina es darse tiempos “humanos”. En la cotidianidad de cada uno la tecnología va tomando lugar y se roba muchas actividades recreativas humanas que nos pertenecieron siempre.

Vivir el sábado apasinadamente.

Una vez una madre me dijo que cuando sus hijos salen ella no puede dormir hasta que vuelvan, porque quiere verlos seguros. Es natural proteger a los hijos, pero su salud y seguridad física no es lo más importante: lo esencial es su seguridad espiritual. Cada sábado, los jóvenes son bombardeados en el campo moral. Muchos abandonan a Dios y pierden la gracia. Santa Rita comprendió este drama y rogó que sus hijos murieran antes que pecar, porque sabía que el pecado es el asesino más cruel. El pecado hiere desde adentro, vacía el corazón y deja al joven sin alegría ni personalidad, convertido en un ser que vaga sin horizonte. Son pocos los que tienen la firmeza de salir y luchar por la gracia. Muchos, sin experiencia y confundidos, frecuentan lugares y fiestas donde no distinguen el bien del mal. Así se convierten en ovejas sin pastor, devoradas por las drogas, el alcohol, la impureza y tantas trampas del mundo. Y tú, joven: ¿Hoy darás testimonio de tu fe? ¿Serás fiel a Dios y a su gracia? ¿O dejarás solo a Jesús en el Calvario? La decisión está en tus manos. Cristo te llama a la vida, a la alegría y a la santidad.

El deporte es la mejor manera de descansar humanamente.

El deporte como descanso humano.

“El deporte es un don divino que perfecciona la unidad del hombre: fortalece el cuerpo, esclarece la mente y templa la voluntad. Al exigir disciplina y sacrificio, ordena las pasiones y dispone el alma para recibir, con mayor libertad, la acción de la Gracia. Como todo bien participado, su fin es la virtud; por ello, el deporte solo es auténtico cuando se orienta al bien y se aleja del vicio. Aquella actividad que se rinde a la vanidad o al pecado se desvirtúa de su origen, pues un ejercicio que carece de sacrificio y orden no solo pierde su eficacia, sino que deja de ser verdadera perfección del hombre.”

Lo dijo un padre amigo mío. Me encanta ver las cosas cotidianas de esa forma tan sana.