A veces me cuesta un poco la envidia. Quizás porque soy muy autocompasivo y me enfoco demasiado en lo mucho que me cuestan las cosas. Me doy cuenta, Jesús, que soy medio dramatico en general. Cuando las cosas no van como me esperaba, me desanimo y me dejo aplastar por el mundo. Y cuando de repente me sacás de esa situación, pareciera que no te veo, y la alegría me dura un ratito y después me olvido.

“En los días buenos se olvidan los malos, y en los malos se olvidan los buenos… (Algún capítulo del Eclesiastico)”

Hoy es 10/05/2026. Esta semana rindo física el lunes, y la recuperación de petro, además de un par de evaluativos. Me siento perdido para ambas materias, no vengo entendiendo mucho y siento que son mucho más difíciles de lo que parecen. Encima me cuesta no compararme con mis amigos, que parecen caminar por la facultad y la vida universitaria como si nada. Como si no costara. Como si no tuviesen que sacrificarse.

Jesús, hoy quiero ser un poco más parecido a vos y alegrarme por ellos. Rezo por esas personas a quienes les diste el don de la inteligencia. El don de adaptarse y de aprender tan rápidamente. Te entrego mi flaqueza y mostrame Tu Gloria ahí. Quiero tener ahora una mirada más optimista de mi vida, y concentrarme en todas las gracias que me diste. Me diste la gracia de ser hijo amado de Dios. Me diste la gracia de la pureza toda esta semana. Me diste la gracia de la comunión y de haber experimentado ese amor de Padre.

Como dijo ayer en la misa el padre Tomi: Hoy te pido Jesús que intercedas por mi y me concedas volver a experimentar ese fuego pascual de saberse hijo de Dios. Hacelo arder en mi corazón y que queme la frustración de la rutina. Que queme mi visión mundana de las cosas (del éxito=aprobar, de la plata como salida, del estudio como saber mucho y del experimentar cosas interesantes en la vida como “vivir plenamente”). Se que nada de eso es real. Se que son tentaciones del diablo para hacerme caer en “Las maravillas del mundo”.

Se que estoy en el mundo sin ser de el. Ayudame a sentirlo esta semana en las cosas simples, naturales, humildes, sencillas. Dame esa visión en tercera persona, para verte a vos en la Creación, en las “casualidades” y en la gente que me rodea, sobre todo. Ayudame a concentrarme (verdaderamente) en los problemas y angustias de la gente, tanto como en sus alegrías y éxitos. Ayudame a tenerte como motivo. Como pasión. Vos sos mi pasión, sos mi proyecto de vida. Sos mi plan más apasionante, seguirte y trabajar por tu Reino en mi vida cotidiana es lo que me apasiona. Gracias Jesús por esto. Amén.

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