No mirar atrás… (parece una canción) Si las confortables orillas te invitan a abandonar la barca, hazte pronto a la mar, no cíes, ¡mar adentro! Si en los caminos marineros oyeras cantos de sirenas, tapona tus oídos y boga ¡mar adentro! Si, zarpada la nave, los tuyos piden saltar a tierra, amárralos al barco y haz que remen ¡mar adentro! Si la flaqueza de tu corazón pide detener el barco, sujétalo al palo mayor de la arboladura y sigue ¡mar adentro! Si te faltan las fuerzas y te tambaleas al paso de los arrecifes, haz que te aten al trinquete y pon tus ojos ¡mar adentro! Si te seduce el encantamiento y resulta difícil esquivarlo, acógete a las estrellas de proa, y ¡mar adentro! Si los aires quietos te castigan con calma chicha, no te resignes: rema, rema, rema ¡mar adentro! Si se alborotan los aires y revientan las olas en cubierta, no te asustes, afírmate en el timón y ¡mar adentro! Si la nave hace agua, achícala, no te inquietes; sólo sucumben los que abandonan el navío, ¡mar adentro! Si persistes navegando, dejarás atrás sirenas, rocas y muertos; si persistes… llegarás. ¡Mar adentro!

¡Adelante! Ve –nos dice el Señor–, que Yo estaré contigo